Introducción:
En todos los tiempos históricos, la sociedad ha manipulado y
cubierto de mitos y prejuicios el tema de la sexualidad, el cual ha
despertado el interés de hombres y mujeres desde los tiempos
primitivos hasta nuestros días. Ha impregnado el arte, y la
literatura de todas las épocas, las teorías filosóficas; religiones
y códigos legales han ordenado la conducta humana estableciendo
distintos sistemas normativos respecto de la sexualidad.
Poseer una información adecuada sobre el tema del sexo, puede servir
para evitar la aparición de problemas sexuales y contribuir a
proporcionar una mejor educación sexual a nuestros hijos y
educandos, ayudando a la consolidación de una política comunitaria
preventiva en salud sexual.
Podemos afirmar que la sexualidad es una sola: la sexualidad humana,
en la cual el motivo primario pasó a ser la obtención de placer y la
reproducción fue dejada en segundo plano, se independizo el placer,
de la reproducción. Paradójicamente otra particularidad de la misma
es que no es necesaria para la conservación del individuo, pero sí
de la especie. Podemos decir que con el sexo se nace, la sexualidad
humana se hace.
Hoy en día, el placer sexual es un derecho humano básico consagrado
por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de sus
documentos oficiales de 1972 y 1975.
El futuro del sexo dependerá de lo que enseñemos a nuestros hijos en
la educación formal, pero más importante es el establecimiento de un
medio ambiente en el cual los niños, desde su nacimiento puedan
desarrollar la confianza en si mismos, el amor propio, y la
aceptación de sus propios cuerpos y de sus sentimientos sexuales.
Sexualidad Infantil:
Antes del surgimiento del Psicoanálisis y de los primeros sexólogos
de comienzos de siglo, se estimaba que la sexualidad infantil o no
existía o era un tema prohibido, y la sexualidad era aquello que
aparecía a partir de la pubertad y adolescencia.
La ultrasonografía ha facilitado indicios de que, por espacios de
varios meses antes del nacimiento, el feto masculino tiene
erecciones reflejas, también muchos recién nacidos varones tienen
erecciones a los pocos minutos del parto, como así también las niñas
lubricación vaginal y erección clitoridiana.
Una fase fundamental de la sexualidad del bebé se asienta a través
de los mimos y caricias entre el y sus padres, la lactancia, el baño
y otras actividades son las que instrumentan este vínculo. Los niños
de muy corta edad responden de forma muy espontánea con señales de
excitación sexual a los múltiples focos de sensaciones físicas, es
común que los bebés varones tengan erecciones mientras son
amamantados ya que los labios poseen abundantes terminaciones
nerviosas sensoriales. Los bebés, empiezan a tocarse o frotarse los
genitales tan pronto como su motricidad se lo permite no siempre así
sus padres que reaccionan reprobando ese acto, otros, los menos lo
toman con más naturalidad. En el tercero o cuarto mes, la
estimulación de los genitales va acompañada de sonrisas. Con el
correr del tiempo y hacia los dos años aparece una incuestionable
curiosidad hacia las partes del cuerpo generando sensaciones
placenteras, reaccionado mal ante la prohibición. La reprobación de
los padres ante el autoerotismo hace creer a muchos niños que sus
genitales son "sucios".
Uno de los postulados del psicoanálisis fue que la sexualidad
acompaña al ser humano desde el nacimiento, y la define como toda
aquella actividad tendiente a la búsqueda del placer. Esta actividad
se lleva a cabo a través de distintas partes del cuerpo denominadas
zonas erógenas.
Una de las primeras zonas erógenas que se pone en marcha a partir
del nacimiento es la boca. El niño mediante ella satisface la
tensión interna alimenticia y además, mediante el mecanismo de
succión, obtiene placer. Esto se observa claramente cuando no
obteniendo leche del pecho, el pequeño sigue succionado.
El psicoanálisis manifiesta tener la convicción de que ningún niño
llega a la pubertad sin que los temas sexuales hayan ocupado ya su
pensamiento en los años anteriores.
El niño parece aceptar de buen grado y sin cuestionamiento alguno,
como una realidad, a una made y un padre. Su curiosidad sexual
comienza a despertarse cuando ve peligrar su exclusividad ante la
aparición en su núcleo familiar de un nuevo integrante, al que se
denominará hermano, y ante el cuan comienza a manifestar en la
mayoría de los casos gran hostilidad, ya que se convertirá en su
competidor ante el afecto de los adultos. Bajo el estímulos de estos
acontecimientos comienza el niño a reflexionar sobre ¿de donde
vienen los niños, o mejor dicho, de donde apareció el intruso que
viene a sacarle el lugar de privilegio de hasta entonces?. Para dar
una respuesta a esta duda acude a los adultos representativos,
fuente de todo conocimiento que son sus padres, quienes al ser
interrogados, siempre en el peor de los momentos y no esperándose
tal pregunta, responden de una manera muy infantil, tal cual en su
momento le respondieron a ellos. Salen del paso recurriendo a la
semillita y demás ridiculeces, relato que el niño toma con gran
incredulidad y desconfianza. Por tal motivo comienza una
investigación por las suyas construyendo lo que se denominan teorías
sexuales infantiles, las cuales tienen algo en común, todas erran
grandemente, pero cada una tiene una parte de verdad.
Las primeras de tales hipótesis se relaciona con el desconocimiento
que posee de las diferencias sexuales anatómicas, por tal motivo le
asigna a toda persona incluso a las del sexo femenino órganos
genitales masculinos, como los que él mismo conoce por su propio
cuerpo. Cuando ve desnuda a alguna niña para no invalidar su teoría
se conforma pensando que el pene es aún pequeño y que ya luego le
crecerá.
La anatomía ha reconocido en el clítoris femenino el órgano homologo
al pene y la fisiología a añadido que en la infancia se conduce en
la niña como un verdadero pene, construyéndose en la sede de mayor
experimentación de placer por el alto grado de sensibilidad. Todos
estos aportes de otras fuentes avalan esta primer teoría infantil.
No es difícil observar que la niña comparte la elevada valoración
que su hermano concede a sus genitales. Muestra ante la observación
de un hermano, vivo interés por esta parte del cuerpo, generando en
ella la envidia de sentirse en desventaja por el pequeño tamaño de
su clítoris, a diferencia del varón que teme perder el pene al ver
la falta en la niña. La existencia de la cavidad que aloja al pene,
es decir la vagina es desconocida totalmente por el niño. De poder
contar con este conocimiento para sus deducciones junto con el saber
de la excitación de los órganos genitales estaría en la solución de
la respuesta para su interrogante. Que el niño se forme dentro de la
panza de la madre no le dice nada, se plantea que el padre algo
tendrá que ver en todo esto, pero si para él, la madre y el padre
tienen los mismos órganos, este conocimiento le cierra el camino a
la claridad. El desconocimiento de la vagina hace que piense que el
desprendimiento y separación del niño que está alojado dentro de la
madre sea a través de un solo camino: el conducto intestinal. Otra
explicación sería que nacen por el ombligo y son concebidos mediante
un beso. Pensando consecuentemente, el niño niega a la madre el
privilegio de parir hijos, ya que si los niños son paridos por el
ano también el hombre podría dar a luz. Esto da una respuesta
momentánea. Como en los cuentos infantiles que se tiene un hijo a
partir de haber comido algo determinado. La tercera de las teorías
sexuales surge a raíz de haber sido testigos casuales de la relación
sexual entre sus padres. Aunque naturalmente, no hayan conseguido
más que una percepción, su interpretación de dicha situación es de
carácter sádico donde la parte más fuerte se impone a la más débil,
comparando a una lucha cuerpo a cuerpo como ellos realizan con sus
compañeros de juego. Las huellas de sangre en las sábanas o en la
ropa interior de la madre, por otras razones, le confirman la
hipótesis de agresión. Estas serían las principales teorías sexuales
típicas del niño, estructuradas por él en la temprana infancia, y
que son en muchos casos relatadas por ellos. Quien trabaje con niños
y se permita escucharlos sin perjuicios lo podrá comprobar. Hacia
los diez años suelen llegar a los niños las primeras revelaciones
sexuales. Lo que ya descubren es casi siempre la verdad, esto es la
existencia de la vagina y su función, aunque esto no es suficiente
para aclarar el problema en su totalidad, ya que desconoce y no
puede adivinar la existencia de la sustancia seminal, es decir que
el pene destila una sustancia distinta de la orina. La idea de la
concepción se va redondeando en el momento de la pubertad, momento
en que el niño cuenta con todos los elementos que le permiten
entender de dónde y como vienen los niños
Abuso sexual infantil:
Los niños tienen derecho a disfrutar de su infancia, un fenómeno que
atenta contra esto es el maltrato infantil. El maltrato existió
siempre, aparece un escenario donde los valiosos y poderosos
socialmente hablando llegan a creer que tienen el poder para imponer
su voluntad a los más débiles. Estos vulnerables y frágiles como
son: los niños, las mujeres, los ancianos, los indígenas, los
homosexuales, los negros y los discapacitados entre otros, es decir
los diferentes, por esa diferencia, anatómica, cultural, racial,
étnica y erótica sexual ha devenido en diferencia social y ha
justificado hasta legalmente una serie de discriminaciones y
maltratos hacia ellos, hablaremos aquí del maltrato a los niños.
Uno de los maltratos más severos es la violación, ya que atenta
contra los derechos humanos, esta se lleva a cabo contra la voluntad
y siempre genera trauma posterior.
Contra lo que se creía anteriormente por las diversas disciplinas los
generadores de abusos a menores son en su mayoría PERSONAS
FAMILIARES Y CERCANAS A LA VICTIMA quienes utilizan la ventaja que
les da su posición de poder (afectivo, de autoridad, económico),
para envolver al niño en actividades sexuales.
Ante una situación de este tipo es importante tener presente:
Creer totalmente en el menor, poner de manifiesto que el ofensor
hizo algo malo y que no él o ella. Nunca confrontar al menor con su
ofensor, respetar el tiempo y ritmo para hablar sobre lo ocurrido,
no forzar, ni silenciar la comunicación, siempre buscar algún
profesional con experiencia en este tema.
Los afectados siempre describen los siguientes sentimientos y
vivencias: temor, culpa, odio, desvalorización, asco, vergüenza,
desconfianza, humillación, aislamiento, ansiedad, depresión, etc.
Los distintos tipos de abusos pueden darse de la siguiente manera:
El menor es sometido a: miradas, manoseos especialmente de
genitales, besar eróticamente, apoyatura de genitales, contacto
oral-genital.
El adulto somete a: mirada libidinosa, manoseo o hacerse manosear,
escuchar insinuaciones o narraciones, besar en la boca u otras
partes del cuerpo.
Estos distintos tipos de abuso pueden darse en: medios de
transporte, consultorios médicos, casas, comercios, baños, clubes,
instituciones educativas, etc.
Muchas veces estas situaciones son ignoradas por:
Negación por parte del adulto, crear un secreto, no pudiéndose
hablar del tema, o el menor no puede contar por múltiples razones,
negación, o minimización del acontecimiento, lo no hablado no puede
procesarse intelectualmente dando lugar al trauma, falta de
contención familiar, descalificación del menor.
A partir de estudios estadísticos, se observa que una de cada cuatro
niñas y uno de cada ocho niños, será abusado sexualmente antes de
llegar a los 16 años, cifra verdaderamente alarmante. En más del 90%
el abusador será masculino y en más de un 80% será una persona
conocida por el niño.
Los signos de abuso sexual en menores o adolescentes son: llanto
fácil sin ningún motivo, cambios bruscos en la conducta y el humor,
problemas al dormir, pesadillas, terrores nocturnos, depresión,
aislamiento de sus amigos y familia, fobias, tener miedo a que haya
algo malo en sus genitales o en su cuerpo, obsesiones, negarse a ir
a la escuela o cumplir con sus obligaciones, falta de noción de
peligro, conducta agresiva o destructiva, ensimismamiento.
Por último ante un tan cruel panorama, me gustaría plantear que
medidas preventivas pueden tomar los padres ya desde la edad
temprana de sus hijos:
Enseñarle al niño a valorar su cuerpo y a no permitir que se lo
toquen cuando no es necesario.
Remarcar que el respeto a los mayores no quiere decir que tienen que
obedecer ciegamente a los adultos y a las figuras de autoridad.
Fomentar el respeto por su cuerpo y el de los demás.
Enseñar a decir que NO.
Estimular y fomentar el dialogo de los acontecimientos cotidianos.
Llegar a consolidar la confianza en si mismo.
CONSULTORIOS:
Av. Yrigoyen 4579 Dto. "B" (Lanús)
Dr. Melo 1521 (Lanús Oeste)
Laprida 668 (Lomas de Zamora)
TELÉFONOS:
4241-3673
4241-1103
EMAIL: luisdom11@centrosenderos.com.ar
MSN:
luisdom11@hotmail.com